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“La santificación de Brochero será también un fenómeno turístico”

Desde la industria turística nacional se preparan para integrar a la pequeña localidad de Villa Cura Brochero, en Traslasierra, a lo que esperan sea uno de los principales circuitos religiosos del país.



La futura santificación del cura Brochero no sólo es seguida con ojos religiosos sino también, desde hace años, con perspectiva turística. El país está en pleno crecimiento en la organización de circuitos para el turismo religioso, y se espera que, con el correr de los años, la pequeña localidad transerrana de Villa Cura Brochero y todo ese valle cordobés se conviertan en un importante lugar de peregrinación.

Uno de los principales organismos nacionales que sigue el tema es la Comisión Argentina de Turismo de la Fe, creada hace cinco años para fomentar los viajes vinculados con la espiritualidad. Su secretario, Santiago Cano, docente universitario que también es creador del Encuentro Argentino de Turismo Religioso que se realiza todos los años, se refirió al panorama que abre para Córdoba la santificación del sacerdote de Traslasierra.

Una actividad nueva

–¿Qué es el turismo de la fe? ¿Cómo es que la religión se convierte en motivo de paseos?

–Los desplazamientos humanos por motivos religiosos o de fe datan de los primeros años de la historia del hombre. Ahora, como esparcimiento, es algo mucho más nuevo, que ha surgido en los últimos 60 años con las peregrinaciones a Tierra Santa, los viajes al Vaticano, al camino de Santiago de Compostela en España, el camino de San Pablo en Turquía, etcétera. Los sitios más significativos son fundamentalmente de turistas católicos, por ser la católica una de las religiones con mayor cantidad de adeptos.

–¿Cómo es la situación de la actividad en Argentina?

–Argentina comenzó a trabajar el tema religioso desde un punto de vista turístico recién en la década pasada. Venimos trabajando en el tema hace 12 años, hace cinco años se creó la Comisión Argentina de Turismo de la Fe y ahí trabajamos sectores privados, de gobierno, municipios, empresas. A su vez organizamos el Encuentro Argentino de Turismo Religioso, que va por su novena edición, y a partir de esto se van capacitando las agencias turísticas interesadas. Hoy tenemos 32 agencias que operan con regularidad los destinos más representativos, si bien estamos en los inicios. La actividad está en pañales.

–¿Cuáles son hoy los puntos más importantes de turismo religioso?

–Hay provincias claramente vinculadas al tema. Una de ellas es Córdoba, no sólo por las estancias jesuíticas que fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad sino también por lo que promete el fenómeno Brochero en el valle de Traslasierra. Los destinos más significativos son Córdoba, Misiones, Catamarca y ahora también la provincia de Buenos Aires tiene una operatoria sostenida, con circuitos de orientación tanto católica como judía. Se ha despertado el interés por el papa argentino, por los lugares donde vivió, trabajó y en eso Buenos Aires tiene muchos lugares. Luego está el circuito judío en la zona de Carlos Casares y al sur de Bahía Blanca, con varios pueblos formados con migrantes judíos, en los que hay sinagogas, cementerios y centros culturales judíos.

Vírgenes, santos y paseos

–¿Sólo hay turismo religioso organizado hacia circuitos institucionales o también hacia santuarios de devociones populares, como el Gauchito Gil, en Corrientes, y la Virgen del Cerro, en Salta?

–Si bien el Gauchito Gil o la Difunta Correa, en San Juan, no son manifestaciones reconocidas por la Iglesia, hacen a la religiosidad popular y generan un desplazamiento de mucha gente. Parte de ese desplazamiento se hace con fines turísticos, con gente que participa de esos eventos para vivenciarlos pero que también, como actividad complementaria al viaje, recorre otros lugares al tiempo que consume servicios. Luján, en Buenos Aires, recibe más de siete millones de peregrinos al año, pero es muy poco significativo el porcentaje de quienes se quedan a pasar la noche.

–¿Cuál es la magnitud del mercado turístico religioso en Argentina?

–Desgraciadamente todavía no contamos con datos serios para poder estimarlo. Una proyección que se hizo hace un año es que el 3,2 por ciento de la población argentina practicaría alguna actividad vinculada al turismo religioso. Pero no sabemos cuánto dinero se mueve. Es un tema que debemos actualizarlo y trabajarlo seriamente, es una de las mayores falencias que tenemos. Por ejemplo en San Nicolás (Buenos Aires) se estudió el movimiento de dinero que generan los visitantes, y era un 90 por ciento de gastos en quioscos. Eso es algo que no contribuye al desarrollo local sino que queda concentrado en unos pocos comerciantes. Sin embargo, es un volumen interesante. Cada día 25 del mes la ciudad recibe 50 mil visitantes, y cada 25 de septiembre son 300 mil personas. Aunque cada una compre sólo dos aguas minerales, es una cifra millonaria. Pero eso no se traduce en algo que pueda provocar un desarrollo. San Nicolás trabaja para transferir pequeños porcentajes de esos peregrinos para que se queden a pasar la noche, que almuercen en restoranes. Es un trabajo gradual y a lo largo del tiempo, que tiene que transformar comportamientos a partir de la creación de una oferta de servicios especiales para esos peregrinos.

–¿Cuáles son los centros religiosos argentinos mejor organizados?

–Dos años atrás hicimos el encuentro de turismo religioso en San Fernando del Valle de Catamarca para reposicionar la imagen de la Virgen del Valle como patrona del turismo en Argentina, que era un dato que se había perdido en el tiempo. Incluso los catamarqueños desconocían esa distinción. A partir de ahí comenzamos un reposicionamiento general de Catamarca, que fue estratégicamente planeado, para que empiece a tener mayor importancia turística religiosa. Cada abril se organiza la jineteada hasta la gruta de la virgen y este año fueron 16 mil jinetes. Otro gran punto de turismo religioso nacional es Córdoba. Esto que acaba de pasar sobre la aceptación del Vaticano del segundo milagro de Brochero va a desencadenar un gran movimiento. Por suerte, la Municipalidad de Brochero, la Agencia Córdoba Turismo y la Universidad Blas Pascal vienen planteando a Córdoba como kilómetro cero de la fe. Hay lugares que trabajan bien, no sólo porque cuentan con atractivos naturales y tesoros históricos, sino también porque saben aprovechar y comunicar lo que tienen.

Fuente: LaVoz.com.ar