El tiempo en la ciudad

Córdoba, el alma religiosa, gastronómica y natural de Argentina

La región argentina de Córdoba reúne un atractivo turístico formado por recursos naturales, reliquias históricas, un legado jesuítico, museos como el del Che Guevara, y un olor a asado que vale la pena degustar.


Tienda de recuerdos frente al Museo del Che Guevara, Córdoba
Se llama Córdoba, sí, pero no está en España ni huele a azahar. Está en la lejana Argentina y, hasta allí se puede llegar en el nuevo vuelo de Air Europa que conecta Madrid, vía Asunción (Paraguay), con esta región del país sudamericano en un Airbus 330-200 con cuatro frecuencias semanales.

Estancia jesuítica de Alta Gracia, Córdoba (Argentina).
Al bajar del avión y pisar por primera vez la que es una de las 23 provincias de la república Argentina, ubicada en el mismo corazón del país, ya se intuye que, cuanto menos, este destino causará sorpresa entre sus visitantes gracias al cóctel de reclamos naturales, culturales o gastronómicos que se reparten entre sus más de 165.321 kilómetros cuadrados -es la quinta provincia más extensa del país-.

Camino de las Altas Cumbres de Córdoba
Paradas imprescindibles
Lejos todavía del centro histórico de la capital, merece la pena hacer un alto en el camino para visitar la ciudad de Alta Gracia, a 38 kilómetros de la misma, que presume de albergar la Estancia Jesuítica local, que funcionó como establecimiento agrícola-ganadero administrado por la orden de los jesuitas y que fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1941 y Museo Nacional Casa del Virrey Liniers en 1971.

Este espacio forma parte del sistema de Estancias Jesuíticas de Córdoba, declaradas Patrimonio Mundial por la Unesco en el año 2000, a las que se suman otras como las de Caroya, Jesús María, Santa Catalina, La Candelaria y San Ignacio de los Ejercicios.

Estancia jesuítica de Alta Gracia, Córdoba (Argentina).
Tras atravesar su imponente fachada se pueden contemplar antiguas estancias del siglo XVII como la casa principal, la iglesia, o las salas de obraje, reminiscencias de un pasado que permitieron el desarrollo económico y administrativo de la zona.

No muy lejos se halla otro de los tesoros locales, una casa-museo que rinde homenaje a Ernesto Che Guevara y que hace un recorrido por las distintas etapas del que fue uno de los comandantes de la revolución cubana. Al entrar hay una reacción común en todos los visitantes, un no sé qué que cuesta describir pero que se genera al conocer de cerca cómo se forjó la vida de aquel que despertó amor y odio a partes iguales.

Aunque nació en Rosario, la familia del Che se trasladó a esta casa por prescripción médica, ya que el clima seco de la región ayudaría a combatir los ataques de asma de los que era víctima. Y es aquí donde dejó innumerables recuerdos, objetos, y fotografías que reconstruyen los pasos de aquel pequeño convertido en icono mundial. Una vez fuera, con los aires revolucionarios renovados, espera una modesta tienda, ideal para adquirir la mítica boina del Che.

Escultura del Che Guevara en su casa-museo
Y todavía hay más, porque a escasas calles, se encuentra la casa en la que vivió el famoso compositor español Manuel de Falla durante sus últimos años de vida. Aquí, en el chalet de Los Espinillos, se pueden visitar seis salas que exhiben objetos personales, libros, mobiliario, vestimentas, vajilla, correspondencia y fotografías, además de partituras manuscritas e impresas del autor de obras tan ilustres como “La Vida Breve”, “El Amor Brujo” o el “El Sombrero de Tres Picos”.

De vuelta al coche es recomendable poner rumbo a los caminos de las Altas Cumbres para llegar al área de Traslasierra. Pero antes, en el trayecto, se antoja inevitable realizar una parada para deleitarse con la espectacular estampa que regala la altura. Si puede ser en pleno atardecer, la instantánea no tiene precio.

Asado argentino en Córdoba.
En mitad de este paraje natural se encuentra la ciudad turística de Mina Clavero, atravesada por su río homónimo que hace las veces de playa, para disfrutar de un baño y de un agradable rato al aire libre. Por esta hermosa ciudad se reparten alojamientos como el Apart Hotel Costa Serrana, formado por cabañas de madera independientes integradas en plena naturaleza; y una amplia oferta de ocio que incluye casino, bingo, discotecas o bares, entre otras cosas.

Estas tierras también acogen la Villa Cura Brochero, escenario en el que el cura gaucho, José Gabriel del Rosario Brochero, realizó gran parte de su labor con los más humildes. Forman parte del legado de este misionero la Casa de Ejercicios Espirituales, el Colegio de Niñas; canales de riego, extensión de acequias, molinos o centros de estudio.

 Es su capital, al alma de la región, donde se agrupa más del 40% de la población de la provincia. 

Sorpresa es lo que provoca en los visitantes el Museo Rocsen, también en el Valle de Traslasierra, un espacio privado inaugurado en 1969 por el francés Juan Santiago Bouchón. Sorprende la inmensa muestra polifacética formada por más de 20.000 piezas relacionadas con las ciencias, el arte o la tecnología.

Con un poco de suerte, los turistas pueden tropezar con el dueño de este espacio, un carismático hombre de mundo que deja boquiabierto a su público mientras narra, entre bromas y juicios de valor, la historia que hay tras las momias, trajes, pinturas, mariposas, cráneos o automóviles que lucen pese al polvo que los envuelve. Háganse una foto entre estas reliquias, vale la pena.

Pero Córdoba es mucho más. Es su capital, al alma de la región, donde se agrupa más del 40% de la población de la provincia. Entre los reclamos que protagonizan la esfera turística se encuentra el popular conjunto monumental de la Plaza San Martín, ubicada en pleno Casco Histórico, y lugar de reunión de locales, viajeros, perros, palomas, músicos y vendedores ambulantes.

Alrededor de este espacio, dominado por un monumento de bronce del general San Martín, se congregan joyas como la Catedral, una obra de arquitectura colonial americana, cuyo interior acoge un sagrario de plata de 1804, las rejas del pórtico central -filigrana de hierro batido-, y distintos frescos que merece la pena contemplar.

También abrazan la plaza otros edificios como el Cabildo, el Pasaje Santa Catalina, la Iglesia Monasterio Santa Teresa y Museo de las Carmelitas Descalzas.

Importante es también la manzana jesuítica, donde se puede ver la Iglesia de la Compañía, la Capilla Doméstica, la Residencia, el edificio histórico de la Universidad Nacional de Córdoba y el edificio del Colegio Nacional de Monserrat, construcciones que concentran expresiones de arte barroco. Sin olvidarnos de otras paradas de visita obligada como el templo Sagrado Corazón de Jesús, el paseo del Buen Pastor, el Museo Evita Palacio Ferreyra, el Museo Caraffa, el Parque Sarmiento, o la Casa de Gobierno, entre otras.

Terminamos el viaje frente a los sabores de la región, un baile de olores y contrastes que configuran la cocina criolla. Hablar de Argentina es hablar de sus famosas carnes que deleitan al viajero desde restaurantes como La Parrilla, un famoso local en el que se sirven cortes tan sabrosos como entrecot, bifé de chorizo, matambre o costillas. Empanadillas criollas, salame, pejerrey, trucha, fernet con Coca-Cola, y chocotorta son otras de las propuestas que hacen las delicias de los comensales. Y que nadie abandone el país sin probar suerte con el mate, una infusión muy popular por la zona pero que no siempre conquista al viajero.

Y así, con el estomago repleto de manjares, la maleta llena de recuerdos, y la mente salpicada de historias que contar, se puede decir adiós a este destino con la seguridad de que ha superado con nota la expectativas con las que se emprendió el viaje.


fuente: EFETUR